Partidos, grupos significativos y votos en las elecciones regionales del Huila

Por: Camilo Salcedo*, María Sáenz**, Lilly Parra**, y Valentina Tole**

* Profesor Programa de Ciencia Política

** Estudiantes Programa Ciencia Política

El próximo 29 de octubre se elegirán las autoridades regionales del país: gobernadores, diputados, alcaldes, concejales y ediles. En el escenario regional, diez candidatos se disputan la Gobernación del Huila y 91 candidatos organizados en ocho listas compiten por las 12 curules en la Asamblea Departamental (11 si el segundo colocado a la gobernación asume el cargo de diputado). Mientras tanto, en la ciudad capital, nueve candidatos buscan la alcaldía, mientras que para el Concejo municipal 306 candidatoscompiten en 17 listas por 19 curules (18 si el segundo colocado en las elecciones a la alcaldía acepta ser concejal).

La cantidad de candidatos a los diferentes cargos y los sondeos de opinión muestran que es prácticamente imposible que algún candidato obtenga más del 50% de los votos en cualquiera de los cargos, lo que significa una alta dispersión del voto y una menor representación (en la medida que muchos de los votos no tendrán representante), esto sumado a las históricas cifras de abstencionismo que rondan el 35% del total del electorado y el 8% del voto en blanco. De este modo, es probable que los y las candidatas que ganen van a ser aquellos mejor organizados y con mayores “nichos electorales” en los municipios del departamento.

Frente a este escenario formulamos dos preguntas: ¿cómo está organizado el sistema de partidos en el país y en el departamento?, ¿cómo está construido el voto y los electorados en el Huila? Las respuestas a estas preguntas necesitarían de investigaciones más profundas y sistemáticas, sin embargo, proponemos a continuación algunos elementos para su análisis.

Los partidos y los grupos significativos de ciudadanos 

Para presentarse a elecciones, todos los candidatos necesitan del aval de un partido o de un Grupo Significativo de Ciudadanos (GSC). La actual democracia representativa en Colombia está marcada por la reforma política de 2003 y el Acto Legislativo 01 de 2009. Estas reformas buscaron limitar la fragmentación partidaria de los años noventa e inicios del presente siglo, sujetando la personería jurídica de los partidos políticos al umbral, que se fijó en el 3% de los votos válidos para el Senado y del 50% del cociente electoral en las circunscripciones departamentales que eligen los representantes a la Cámara.

Sin embargo, a pesar de limitar el surgimiento de nuevos partidos políticos, existen en la actualidad otros caminos: a) los partidos surgidos por la constitución de 1991 a través de las circunscripciones étnicas (indígena y afro); b) los partidos que reclaman afectaciones del conflicto armado para la restitución de su personería jurídica (iniciado con el caso de la Unión Patriótica en 2013, pero seguido por varios partidos de diferentes posiciones políticas); c) el partido FARC, ahora Comunes, resultado de las negociaciones de paz de 2017; y d) los partidos resultados de escisiones (como la Fuerza de la Paz del partido ADA o el Partido Dignidad del PDA). Así, en 2023 en total son treinta y cinco partidos reconocidos. 

Además, para las elecciones municipales y departamentales, juegan un papel central los Grupos Significativos de Ciudadanos (GSC). Esta figura surgió con la ley 130 de 1994 que fue modificada por la ley 996 de 2005. Con ella, los candidatos necesitan recoger al menos el 20% de las firmas del número de ciudadanos aptos para votar en la respectiva circunscripción. Según el cuarto informe de la Misión de Observación Electoral (MOE), en el Huila se inscribieron, a mayo de este año, sesenta y tres GSC, lo que significó un aumento de 70,3% respecto al año 2019.

La relación de los candidatos con sus partidos, o GSC, no está desligada con la forma en que ellos buscan votos entre sus electores y construyen sus estrategias. Los candidatos de partidos fuertes buscan estructuras y tradiciones que les permitan encontrar más votos, otros candidatos han conseguido el aval de partidos pequeños, en los que tienen mayor independencia, pero con menor infraestructura partidaria. Entretanto, los candidatos de los GSC apelan a ser líderes sin reglas partidarias o ideológicas; ellos se impulsan con recursos económicos de sus grupos de interés, que son más difíciles de controlar por el Estado, junto con sus relaciones políticas previas. De este modo, buscan abarcar a un mayor espectro de electores apelando a su independencia y a un mayor poder de negociación con los partidos políticos cercanos. Por otro lado, la disciplina partidaria de candidatos alternativos de izquierda, aún no es clara y todo indica a una dispersión del electorado que difícilmente repetirá la votación de las elecciones presidenciales. 

Los candidatos y los votos 

En el actual escenario electoral del Huila, es difícil localizar ideológica o programáticamente a gran parte de sus candidatos/as. Los partidos tradicionales Liberal y Conservador aún tienen fuerza en varios de sus municipios, sin embargo, estos partidos han tenido un desgaste creciente que ha hecho que varios candidatos se hayan salido o distanciado públicamente de ellos. La tradición de los partidos convive con la fragmentación partidaria y las candidaturas que buscan negociar su posición en el escenario electoral. Así, en el actual sistema de candidaturas, el voto termina dispersándose y fortaleciendo relaciones personalizadas de líderes, ligados a partidos tradicionales o no, con su electorado.

En este sentido, candidatos han construido fidelidades ligadas a favores, visitas y promesas. Algún familiar puede recibir un favor, una pauta sectorial puede ser defendida por algún candidato, y alguna deuda puede ser pagada al candidato por medio del voto. Así, en veredas o barrios en que candidatos ajenos a las relaciones personalizadas construidas por un líder intentan realizar su campaña, son rechazados con la frase “ya tenemos candidato”. 

De este modo, comprender el voto permite pensar tanto en las relaciones sociales locales como en el sistema institucional que les permite a los candidatos desarrollar sus estrategias. Así, las relaciones personalizadas que dominan en el escenario electoral del Huila, merecerían un mayor seguimiento para comprender la política local y la organización de sus relaciones de poder, las cuales explicarían como gran parte del electorado no se siente después de las elecciones representado por sus gobernantes. 

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